¿HAY VIDA MÁS ALLÁ DEL IMD?
El Pleno del Ayuntamiento de Madrid aprobó en octubre de 2004 la extinción del Instituto Municipal de Deportes, integrándose su plantilla en la del Ayuntamiento de Madrid y encomendando la gestión de las instalaciones deportivas municipales a las Juntas Municipales de los distritos.
Supuso el cambio de un sistema de descentralización, es decir, de gestión a través de un organismo autónomo, a un sistema de “desconcentración”, atribuyendo competencias a órganos administrativos que no tienen personalidad jurídica propia.
La promoción del deporte dejaba de estar en manos de un organismo creado para desarrollar esta función. Con una estructura claramente centralizada y jerarquizada como se puede ver en la imagen de su organigrama:
La gerencia del Instituto Municipal de Deportes controlaba directamente la gestión de las grandes instalaciones deportivas municipales del Ayuntamiento de Madrid, con unas unidades de apoyo que actuaban bajo su autoridad.
Desde la creación del Instituto Municipal de Deportes en 1981, hasta su extinción en 2004, se desarrolló una organización enfocada en conseguir la eficacia por encima de todo.
Tras la “muerte administrativa” del Instituto Municipal de Deportes se produce su integración, por absorción, en la organización del Ayuntamiento de Madrid.
Pero el cambio de unas prácticas y el bagaje con el que se había conseguido la creación de una extensa red de instalaciones deportivas municipales y un catálogo de servicios deportivos con los que atender a decenas de miles de madrileños, no ha sido fácil, y está pendiente de culminar en muchos aspectos.
La respuesta a la pregunta de si hay vida más allá del IMD, de momento está sin respuesta porque estamos en el purgatorio.

