A veces parece que gestión pública y política están enfrentados. La gestión pública necesita unos plazos de desarrollo que no coinciden con los tiempos de la política.
Mociones de censura, elecciones anticipadas, cambios en los gobiernos. Todo esto hace que los cambios en el entorno de la gestión pública sean imprevisibles y frecuentes. Y así tiene que ser, es deseable. Porque la gestión pública pertenece a un sistema democrático en el que todo el poder procede de los ciudadanos. Ellos son los soberanos y su voluntad es la que lo decide todo.
No es admisible que un gestor público se queje de los vaivenes de la política. Es un reflejo antidemocrático.
Esto no hay que olvidarlo nunca.
Dicho esto.
Es bueno para el sistema democrático tener una buena administración pública que haga una buena gestión. La voluntad política se queda solo en eso, voluntad, si no tiene instrumentos para que se haga realidad. Eso es lo que hace necesario que a la gestión pública se la dote de instrumentos para que sea eficaz, es decir, para que el poder político pueda cumplir con los compromisos y aspiraciones manifestados por los ciudadanos.
Cuáles son dichos instrumentos?
Voy a señalar tres:
* Normas
* Estructuras profesionales
* Panificación
¿Y cómo se puede aplicar esto en un sector tan “joven” y dinámico en la administración local como es el deporte?.
NORMAS
Es necesaria una legislación que recoja el mandato de promocionar el deporte dirigido a los Ayuntamientos. Esa legislación existe. Se trata de la legislación que regula la administración local, tiene ámbito estatal. También está en la legislación autonómica. Y ambas proceden, nada más y nada menos, que de la Constitución española de 1978.
A esta legislación se puede unir la que regula las profesiones del deporte, aunque esta legislación está aún muy “verde”, pendiente de que se haga a nivel estatal, que se desarrolle y que contenga normas específicas para el sector público municipal.
Por tanto, podemos decir que respecto a normas estamos bien servidos. Algo habitual en los sistemas jurídicos inspirados el Derecho romano como lo es el español. Tienen mucha facilidad para crear normas, pero no tanta para conseguir que se cumplan.
ESTRUCTURAS PROFESIONALES
El poder político necesita una administración pública compuesta por profesionales competentes y una buena organización. Eso no solo dota de eficacia al poder político, también da estabilidad a las políticas públicas en general, y a los servicios públicos en particular.
Respetando la soberanía del pueblo, es bueno que no haya cambios continuamente porque es necesario que la administración no deje de funcionar y mantenga unas líneas constantes. No es posible empezar de cero cada vez que hay un cambio político.
En este tema de las estructuras profesionales es en el que el deporte municipal tiene muchos deberes pendientes. El deporte municipal se ha impulsado por la vocación de muchos que la han convertido en profesión. La acción ha sido constante, la reflexión sobre qué, cómo y cuándo hay que actuar, ha sido más escasa. El resultado es la precariedad de la estructura profesional del deporte municipal. Los porcentajes de empleo temporal, la falta de procesos selectivos rigurosos y cumpliendo los principios generales del empleo público que legitimen a quienes desempeñan su tarea, la dificultad, por no decir, la imposibilidad de desarrollar una carrera profesional que permita a la administración tener profesionales del deporte con la mejor cualificación y la necesaria motivación, exige reconocer la debilidad de la estructura profesional para la promoción del Deporte en los Ayuntamientos.
La falta de estructura, no afecta sólo a quienes trabajan en este sector de la administración local, afecta al conjunto de esa administración porque carece de un engranaje de unidades administrativas, en el sentido transversal y vertical, para desarrollar la competencia/mandato de promocionar el deporte.
PLANIFICACIÓN
La planificación siempre está cuestionada porque parece que sólo sirve para hacer muchas reuniones que acaban con un libro con buen papel y buenas fotografías para dejarlo en algunas estanterías, sin que nadie lo vuelva a mirar. Ahora ya ni siquiera se edita en libro, queda como una presentación flotando en algún archivo en la nube digital.
Pero no debería ignorarse la planificación.
No tiene por qué ser un instrumento que lo abarque todo. Puede hacerse planificación sobre aspectos concretos, es decir, programas o proyectos para conseguir mejoras y soluciones a determinados problemas.
Lo importante de la planificación puede que no sea el resultado, sino el proceso. El diagnóstico de la realidad, el análisis de lo que estamos haciendo. Reunir estudios y datos. Plantearse metas etc. Este es un trabajo que enriquece la actuación de la administración pública. No es otra cosa que tratar de que el futuro sea mejor y no esperar a ver lo que sucede.
Sabemos que el entorno cambia, no sólo el político.
El COVID está demostrando que todo puede cambiar radicalmente, en muy poco tiempo, y llevarse por delante cualquier plan que hayamos hecho. El COVID ha hecho evidente que estamos en un entrono VUCA (volátil, incierto, complejo y ambiguo) a lo bestia.
Para concluir, la triada de normas, estructura profesional y planificación haría que, en lugar de notas sueltas tocada por solistas, hubiera una orquesta sonando de forma armónica. Esto es la música.
No estaría mal que a la política que pone la letra, la gestión pública le pusiera una buena música.
