Leyendo un comentario en Munideporte en el que se lamenta de que el Anteproyecto de Ley de Servicios Profesionales contemple la total liberalización del sector del deporte, es decir, que para dedicarse a prestar servicios deportivos no va a ser necesario ningún estudio acreditado por una titulación oficial, me he acordado de la frase "Llora ahora lo que no supiste defender antes" (adaptación de la frase que le dijo a Boadil su madre cuando tuvo que abandonar Granada, quitando todos los elementos sexistas).
Los Directivos del Deporte Municipal, muchos de ellos Licenciados en Educación Física, con gran influencia en la Comisión de Deporte de la Federación de Municipios y Provincias, la madrileña y la estatal, en las asociaciones de gestores deportivos, y en los Máster de Gestión Deportiva de centros como del INEF de Madrid, se han pasado años proclamando las bondades de la gestión privada y demonizando la gestión pública. Primando los resultados económicos sobre cualquier otro aspecto y buscando fórmulas para que las empresa privadas gestionaran el deporte público sacando beneficios a cualquier precio. Evidentemente, el único margen de beneficio estaba en la reducción de los costes salariales y por tanto, en la devaluación de los profesionales del deporte.
El "todo vale" con tal de ganar dinero, sin mirar si se estaba escupiendo al cielo, ahora tiene estas consecuencias, la total liberalización del deporte y con ello el retroceso en más de treinta años en el fomento del deporte en España como algo beneficioso para el interés general de la sociedad, y por tanto, realizado por profesionales cualificados y con la necesaria titulación.
Habría que aprender de las profesiones sanitarias, empezando por los médicos, y tomar nota de la defensa que han hecho de su profesión y cómo la han puesto en valor frente a los intereses para convertir la sanidad pública en un negocio.
Los Directivos del Deporte Municipal, muchos de ellos Licenciados en Educación Física, con gran influencia en la Comisión de Deporte de la Federación de Municipios y Provincias, la madrileña y la estatal, en las asociaciones de gestores deportivos, y en los Máster de Gestión Deportiva de centros como del INEF de Madrid, se han pasado años proclamando las bondades de la gestión privada y demonizando la gestión pública. Primando los resultados económicos sobre cualquier otro aspecto y buscando fórmulas para que las empresa privadas gestionaran el deporte público sacando beneficios a cualquier precio. Evidentemente, el único margen de beneficio estaba en la reducción de los costes salariales y por tanto, en la devaluación de los profesionales del deporte.
El "todo vale" con tal de ganar dinero, sin mirar si se estaba escupiendo al cielo, ahora tiene estas consecuencias, la total liberalización del deporte y con ello el retroceso en más de treinta años en el fomento del deporte en España como algo beneficioso para el interés general de la sociedad, y por tanto, realizado por profesionales cualificados y con la necesaria titulación.
Habría que aprender de las profesiones sanitarias, empezando por los médicos, y tomar nota de la defensa que han hecho de su profesión y cómo la han puesto en valor frente a los intereses para convertir la sanidad pública en un negocio.
Desde muchas instituciones públicas, principalmente los Ayuntamientos, se ha estado defendiendo la privatización del deporte público, la liberalización, externalización, gestión indirecta, como se quiera llamar, con la ayuda de muchos profesionales del deporte en cargos directivos. Se podría decir "no querías libertad, pues toma libertad". Ahora cualquiera puede gestionar, dirigir y, sobre todo, prescribir actividad física, porque el deporte vuelve a ser considerado como ese pasatiempo para el que basta con ponerse un chándal y unas zapatillas para que cualquiera te contrate sin más condiciones que pagar el salario mínimo. Y lo peor no es el daño que se les hace a los que se están preparando en las facultades del INEF y en los Centros de Formación Profesional para dedicarse de forma profesional al fomento del deporte, auténtico nicho de empleo con un enorme potencial de crecimiento, lo peor es lo que pierden los ciudadanos a los cuales se les va a dar "gato por liebre", se les venderá unas máquinas de última generación, unos vestuarios forrados de maderas nobles, pero no se les garantizará que quienes les están dirigiendo su actividad física tengan los conocimientos y experiencia necesaria para que no hagan otra cosa que entretenerles o ,en el peor de los casos, perjudicar su salud.
No hay comentarios:
Publicar un comentario