martes, 18 de septiembre de 2018

PROMOCIÓN DEL DEPORTE EN EL AYUNTAMIENTO DE MADRID: DE LO GERENCIAL, A LO ESTAMENTAL

La desaparición del INSTITUTO MUNICIPAL DE DEPORTES en el 2004 supuso el comienzo de la desaparición de una organización con una cultura gerencial, orientada a la eficacia, para pasar una organización con cultura estamental que prioriza la seguridad jurídica por encima de la eficacia.

Para la administración estamental su trabajo empieza y termina con el cumplimiento y dictado de normas.

El trabajo de la administración gerencial empieza donde acaba el de la administración estamental. Las normas le vienen dadas porque no tiene potestades administrativas reguladoras. El trabajo de la administración gerencial finaliza cuando se ha conseguido el resultado esperado. En el caso de las prestación de servicios, cuando se presta el servicio a los beneficiarios.

La selección y promoción en la plantilla del Instituto Municipal de Deportes se hizo conforme a la legislación laboral, desarrollada por medio de la negociación colectiva, que es anterior y con mayor rango jurídico que la negociación colectiva en la función pública.

Pero, para la administración estamental la selección de personal hecha conforme a legislación laboral no legitima para el desempeño de funciones públicas.

En una administración estamental no se valora el trabajo sino la la forma de acceso de su personal.

El cambio de una organización gerencial regida por el derecho laboral, a una organización estamental regida por las normas de la función pública, supuso la deslegitimación de la plantilla para seguir desempeñando sus funciones. Quedando en un limbo del que todavía no ha salido.

Se ha sometido a la plantilla procedente del Instituto Municipal de Deportes a un proceso de desgasta, negando retroactivamente su legitimación, sometiéndola a “regularizaciones” interminables.

Se está produciendo la salida de personas, principalmente por jubilación, que no pueden transmitir su experiencia porque no es útil en la nueva cultura estamental.

A lo que hay que añadir la falta de reposición que afecta a todas las administraciones públicas.

El resultado es una merma cualitativa y cuantitativa de la plantilla.

Lo deseable sería haber integrado en la administración estamental a personas para las que la prestación del servicio público está por encima de todo.

Después de 14 años que se van a cumplir desde que el Pleno del Ayuntamiento de Madrid aprobó la extinción del Instituto Municipal de Deportes, hay que constatar que a la desaparición jurídica, le ha seguido la desaparición de su “modus operandi” y la condena de su plantilla a la extinción.

Han desaparecido los valores de ese organismo municipal.


Ya solo queda completar la transformación. Alargar la desaparición del Instituto Municipal de Deportes sin crear una estructura administrativa que se ocupe de la competencia municipal de promoción del deporte, lo único que consigue es paralizar la prestación de un servicio municipal que es cada vez más necesario para la población.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

LA PROMOCIÓN DEL DEPORTE EN LA ERA DE LA “CIUDAD INTELIGENTE”




“La OMS alerta de la caída de la actividad física en el siglo XXI”. Con este titular comienza la noticia de El País el 5 del septiembre de 2018. 

La información es preocupante. El informe de la Organización Mundial de la Salud sobre la actividad física demuestra que en lugar de aumentar la práctica de ejercicio de los países desarrollados, lo que aumenta es el sedentarismo. 

Los efectos negativos que eso provoca son de sobra conocidos, pero igual pasa con el tabaco, las evidencias sobre los perjuicios por el consumo de tabaco no han sido suficientes para que se deje de consumir. El descenso del consumo de tabaco es lento y requiera una labor constante de información y otras medidas que dificulten el consumo. Mientras tanto, muchas personas siguen teniendo enfermedades y siguen perdiendo años de vida porque siguen fumando.

En el caso de la actividad física, aunque se conocen los efectos negativos del sedentarismo, éste no deja de crecer.

En la era de las “Ciudades Inteligentes” los recursos en forma de instalaciones deportivas para aumentar la práctica de deporte son necesarios, pero insuficientes.

Es necesario seguir invirtiendo en infraestructuras deportivas y en la prestación de servicios de calidad para facilitar la práctica del deporte a toda la población.

Pero esto no es suficiente.

Ir a una instalación deportiva, saltar las barreras administrativas y pagar una cuota, no es la única forma de hacer deporte en el Siglo XXI.

Ya no es necesario ir a la tienda para comprar, ni ir a la oficina bancaria para hacer gestiones con tu dinero, ni desplazarse a un centro de formación para aprender.

No tiene sentido que la única forma que el municipio propone a los ciudadanos para hacer deporte sea “apuntarse en una instalación deportiva municipal”. Entre otras cosas, porque si los ciudadanos hicieran caso a las recomendaciones y decidieran hacer deporte en instalaciones deportivas municipales no habría sitio para todos.

La “ciudad inteligente” tiene que utilizar todas las posibilidades de la tecnología de la información y la movilidad que permite, para que los ciudadanos hagan deporte al aire libre, en sus casas. En cualquier sitio.

El objetivo del fomento del deporte es que los ciudadanos adquieran el hábito de practicarlo de forma saludable, autónoma, y sostenible económicamente para cada persona y para el conjunto de la sociedad.

La motivación, la ayuda técnica, el acceso a recursos, se puede hacer a través de dispositivos móviles.

Ya es una realidad, las aplicaciones para hacer deporte no dejan de aumentar y de mejorar su calidad.

El deporte es un fin en sí mismo y es un medio para conseguir otros beneficios individuales y sociales .

Salud, educación, envejecimiento activo, integración social etc.

La promoción del deporte hecha desde un Ayuntamiento tiene que integrarse en programas públicos que persiguen los mismos fines, se realizan en los mismos territorios y se dirigen a las mismas personas.

Desde aquí lanzo el reto a los políticos, directivos y técnicos municipales que se dedican a la promoción del deporte para que desarrollen aplicaciones informáticas para dispositivos móviles que faciliten hacer deporte a los ciudadanos. 

Que esas aplicaciones se conecten con otros programas municipales y que motiven la práctica deportiva “premiando” a quien practica deporte habitualmente y de forma saludable. Porque este hábito beneficia directamente al que lo adquiere, pero también beneficia indirectamente al conjunto de la sociedad. Por eso hay que dedicar recursos públicos a la promoción del deporte, por el “retorno” que genera en forma mejora de la calidad de vida de los ciudadanos y ahorro en gastos sanitarios.