miércoles, 5 de septiembre de 2018

LA PROMOCIÓN DEL DEPORTE EN LA ERA DE LA “CIUDAD INTELIGENTE”




“La OMS alerta de la caída de la actividad física en el siglo XXI”. Con este titular comienza la noticia de El País el 5 del septiembre de 2018. 

La información es preocupante. El informe de la Organización Mundial de la Salud sobre la actividad física demuestra que en lugar de aumentar la práctica de ejercicio de los países desarrollados, lo que aumenta es el sedentarismo. 

Los efectos negativos que eso provoca son de sobra conocidos, pero igual pasa con el tabaco, las evidencias sobre los perjuicios por el consumo de tabaco no han sido suficientes para que se deje de consumir. El descenso del consumo de tabaco es lento y requiera una labor constante de información y otras medidas que dificulten el consumo. Mientras tanto, muchas personas siguen teniendo enfermedades y siguen perdiendo años de vida porque siguen fumando.

En el caso de la actividad física, aunque se conocen los efectos negativos del sedentarismo, éste no deja de crecer.

En la era de las “Ciudades Inteligentes” los recursos en forma de instalaciones deportivas para aumentar la práctica de deporte son necesarios, pero insuficientes.

Es necesario seguir invirtiendo en infraestructuras deportivas y en la prestación de servicios de calidad para facilitar la práctica del deporte a toda la población.

Pero esto no es suficiente.

Ir a una instalación deportiva, saltar las barreras administrativas y pagar una cuota, no es la única forma de hacer deporte en el Siglo XXI.

Ya no es necesario ir a la tienda para comprar, ni ir a la oficina bancaria para hacer gestiones con tu dinero, ni desplazarse a un centro de formación para aprender.

No tiene sentido que la única forma que el municipio propone a los ciudadanos para hacer deporte sea “apuntarse en una instalación deportiva municipal”. Entre otras cosas, porque si los ciudadanos hicieran caso a las recomendaciones y decidieran hacer deporte en instalaciones deportivas municipales no habría sitio para todos.

La “ciudad inteligente” tiene que utilizar todas las posibilidades de la tecnología de la información y la movilidad que permite, para que los ciudadanos hagan deporte al aire libre, en sus casas. En cualquier sitio.

El objetivo del fomento del deporte es que los ciudadanos adquieran el hábito de practicarlo de forma saludable, autónoma, y sostenible económicamente para cada persona y para el conjunto de la sociedad.

La motivación, la ayuda técnica, el acceso a recursos, se puede hacer a través de dispositivos móviles.

Ya es una realidad, las aplicaciones para hacer deporte no dejan de aumentar y de mejorar su calidad.

El deporte es un fin en sí mismo y es un medio para conseguir otros beneficios individuales y sociales .

Salud, educación, envejecimiento activo, integración social etc.

La promoción del deporte hecha desde un Ayuntamiento tiene que integrarse en programas públicos que persiguen los mismos fines, se realizan en los mismos territorios y se dirigen a las mismas personas.

Desde aquí lanzo el reto a los políticos, directivos y técnicos municipales que se dedican a la promoción del deporte para que desarrollen aplicaciones informáticas para dispositivos móviles que faciliten hacer deporte a los ciudadanos. 

Que esas aplicaciones se conecten con otros programas municipales y que motiven la práctica deportiva “premiando” a quien practica deporte habitualmente y de forma saludable. Porque este hábito beneficia directamente al que lo adquiere, pero también beneficia indirectamente al conjunto de la sociedad. Por eso hay que dedicar recursos públicos a la promoción del deporte, por el “retorno” que genera en forma mejora de la calidad de vida de los ciudadanos y ahorro en gastos sanitarios.

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