jueves, 5 de marzo de 2020

DEPORTE MUNICIPAL: DE LA LABORALIZACIÓN, A LA EXTERNALIZACIÓN, SALTÁNDOSE LA BUROCRATIZACIÓN




Parece que la promoción del deporte y la administración pública son insolubles entre sí, como el agua del aceite.

La creación de organismos autónomos sirvió para que no se mezclaran la burocracia de la administración municipal de funcionarios y la gestión de la promoción del deporte con personal laboral.

La extinción de organismos autónomos creados para la promoción del deporte sigue manteniendo una separación entre ambos mundos. Cada uno apegado a su cultura y mirando al otro con recelo.

La externalización se plantea como la fórmula para mantener esa separación.

Externalización que no distingue niveles de gestión y de ejecución, que no se encuadra en una planificación estratégica. Simplemente es un reflejo condicionado. Con poco análisis de ventajas e inconvenientes, sin evaluación de resultados.

Mientras que a la gestión económica no le queda otro remedio que burocratizarse porque los férreos controles legislativos y administrativos son insoslayables, y las consecuencias de saltárselos son muy graves. En un aspecto tan transcendental como los recursos humanos, la administración municipal se hace trampas, es ineficiente, pero no produce ninguna consecuencia para esa administración.

La administración municipal vigila que no se junten la burocracia municipal y la gestión del deporte. Rodea a esta gestión de ataduras y laberintos para no que pueda traspasar la barrera.

El arma de la legalidad esconde una arbitrariedad que ni siquiera cede ante las decisiones judiciales contrarias a sus actuaciones.

Moraleja: Habrá que encontrar la partícula que disuelva la promoción del deporte y la administración burocrática. En el Ayuntamiento de Madrid esa partícula podrían ser los Departamentos/Unidades de Deporte de los Distritos.

Igual que le dijeron a un Presidente de los Estados Unidos que estaba enfrascado en la guerra de Irán y no entendía lo que pasaba es su país: “Es la economía estúpido”

A los órganos de dirección y gestión de la promoción del deporte que soportan el caos de los recursos humanos, habría que decirles: “Es la burocracia estúpidos”.

Mientras que los órganos directivos, políticos y profesionales, del deporte municipal no aprendan a jugar con las reglas de la burocracia y ponerlas a su servicio, seguirán actuando como zombis sin entender lo que pasa alrededor.

LIDERAZGO AUTORITARIO. EFICACIA Y EFICIENCIA. CÓMO SOMOS Y CÓMO NOS COMPORTAMOS


El liderazgo autoritario puede ser eficaz en una primera fase, en entornos reducidos y ordenados. A base de dar órdenes se consigue el resultado que se busca. 

Pero a medida que crece el número de personas a las que manda el líder autoritario y la complejidad de la realidad sobre la que actúa. Esa eficacia disminuye. No se pueden dar órdenes a muchas personas ni controlar cómo las ejecutan. Y respecto a la complejidad, el líder autoritario no puede saber de todo, por lo que acaba dando órdenes sobre cosas que no conoce. El tamaño y la complejidad de la organización exige modelos de liderazgo basado en el diseño y control de procesos, en la delegación y confianza en las personas y equipos, en compartir responsabilidades, y ser solidario con los éxitos y con los fracasos. 
Y un apunte sobre la eficiencia, no hay mayor derroche que no dejar que se desarrolle todo el potencial de las personas que estén en la organización. 
Y lo penúltimo, para cambiar forma de liderar no tienen que cambiar las personas, sólo tienen que cambiar la forma de comportarse. No hay peor excusa que decir “yo soy así”. Trata de decirte a ti mismo “yo me comporto así, y puedo comportarme de otra manera” 
Y ahora la pregunta para reflexionar: ¿El deporte municipal es una realidad compleja en la que hay muchas personas? ¿El liderazgo autoritario es eficaz? ¿Permite que se desarrolle el potencial de cada persona para obtener mejores resultados?