Respecto
a la estructura territorial que representan los Distritos, éstos tienen
encomendada la gestión de las Instalaciones Deportivas Municipales que constituyen el
escenario en el que se prestan la mayor parte de los servicios deportivos, por tanto, son un elemento
imprescindible para la política de fomento del deporte. Formalmente este
instrumento está en manos de los Concejales de Distrito, pero con la fórmula “sin
perjuicio de las competencias atribuidas a la Dirección General de Deportes” convierten a los
Concejales Presidentes de las Juntas Municipales en órganos dependientes de la
Dirección General de Deportes.
La
fórmula “sin perjuicio de las competencias…” es la que se utiliza siempre
en el Ayuntamiento de Madrid para controlar y dirigir la labor de las Juntas
Municipales,
es la manera de intentar dar unidad a la acción del Gobierno Municipal y tratar
de evitar que haya dos volantes para conducir el Ayuntamiento de Madrid, aunque
esto pueda dar lugar algunas incertidumbres e incoherencias. Incertidumbres porque
es difícil saber muchos casos concretos qué órgano deben actuar.
Incoherencias porque, como sucede en el
ejemplo de la gestión de las Instalaciones Deportivas, se convierte a un
órgano superior dependiente de otro inferior, el que va en el asiento de atrás
va diciendo al conductor lo que tiene que hacer. En este caso los Concejales
Presidentes de las Juntas Municipales de Distrito, que son órganos superiores
de gobierno, responsables máximos de su gestión según el Reglamento del
Gobierno y de la Administración del Ayuntamiento de Madrid, quedan bajo la
dependencia funcional de la Dirección General de Deportes que es un órgano
directivo de nivel inferior.
Lo
lógico es que ese “sin perjuicio de competencias de…” se sustituyera por algo
que concrete más las funciones que cada uno puede ejercer y los mecanismos de
control que el órgano central tiene. Y en cualquier caso, respetar los niveles
de responsabilidad que exigiría que la función de un órgano de
gobierno territorial estuviera coordinada por otro órgano de gobierno central
de su mismo nivel, en este caso el titular del Área de Gobierno de las Artes,
Deportes y Turismo o el del Área Delegada de Deportes.
Se
produce también un fenómeno que consiste en que el órgano territorial que queda
subordinado al órgano central, sigue siendo el responsable de la gestión, por
lo tanto la responsabilidad la tiene quien obedece y no el que manda, porque la
competencia la sigue teniendo el órgano que queda subordinado al órgano que
coordina, que orgánicamente es inferior. Si hay un accidente la
responsabilidad será del que iba al volante, no de quien le daba las
instrucciones desde el asiento de atrás.
En
resumen, en el Ayuntamiento de Madrid es necesario que se complete el proceso
cambio de una gestión descentralizada a través de un organismo autónomo con
personalidad jurídica a una gestión desconcentrada con un órgano de
coordinación, integrando la antigua plantilla del Instituto Municipal de
Deportes en otra organización estructurada orgánicamente, con una única
dependencia jerárquica de un órgano de gobierno y una clara definición de
funciones.
En
el siguiente apartado se hará la propuesta de una organización de tipo
funcional siguiendo el modelo, como se dijo al principio, expuesto por el
profesor Albert Calderó.
PROPUESTA
La
estructura de una organización funcional se basa en la diferenciación entre la
función de gobierno de la función directiva, dirección única y una diferenciación entre la dirección ejecutiva y la dirección estratégica.
La
función de gobierno consiste en señalar objetivos y mantener las relaciones con
los ciudadanos y con el resto de órganos de gobierno e instituciones.
La
estructura directiva se divide en una dirección estratégica y una dirección
ejecutiva.
La dirección estratégica elabora programas para alcanzar los objetivos y hace
la evaluación de la dirección ejecutiva. La dirección ejecutiva transmite las
directrices desde el nivel de gobierno a los últimos niveles de la
administración y convierte los programas en planes operativos, ejerce la
función de mando sobre toda la organización.
Tanto
la dirección estratégica como la ejecutiva responden ante el gobierno de su
gestión, mientras que los titulares de los órganos de gobierno responden frente
al Pleno del Ayuntamiento y al juicio de los ciudadanos en las elecciones
municipales.
El
organigrama básico que representa una organización funcional para ejercer la
labor de fomento del deporte en un Ayuntamiento como el de Madrid, sería el
siguiente:
Esta
organización supone una gestión centralizada. tanto de la infraestructura
deportiva como de los recursos humanos, dependiente exclusivamente de un órgano
de gobierno representado por el titular de la Concejalía de Deporte. Con
participación de la estructura territorial a través de los Concejales
Presidentes de las Juntas Municipales de Distrito como órganos de gobierno en
su respectivo territorio. Esta participación se concretaría estando informados
sobre todo lo relacionado sobre la gestión del deporte municipal en su
respectivo territorio y la posibilidad de hacer propuestas, en ambos casos, manteniendo
la relación directamente con quien tenga la titularidad de la Concejalía de
Deportes.
Este
modelo de organización reduce niveles entre los órganos de gobierno y la
administración que ejecuta sus directrices. Crea una organización jerarquizada
con una sola línea de mando evitando situaciones de múltiple jerarquía y de
diferenciación entre dependencia jerárquica y funcional porque queda unificada.
Esto facilita la transmisión de instrucciones y definición de la
responsabilidad. Ambos aspectos aumenta la eficiencia de la administración,
circunstancia que habrá que demostrar a través de la evaluación de la gestión.
La
unificación de la gestión con una dirección ejecutiva mejora la eficiencia
porque permite tener los beneficios de economías de escala y de las sinergias que se producen uniendo
todos los recursos bajo una sola dirección.
Evita
la multiplicación de estructuras de gestión que genera una repetición en cada
territorio. Unificar la gestión permite la especialización porque al aumentar
la dimensión de la organización se puede hacer una división del trabajo.
Esto es sólo una propuesta sobre líneas generales y pretende simplemente hacer
pensar sobre la organización actual y cómo se podría mejorar.
Evidentemente,
es necesario su desarrollo hasta sus últimos niveles, pero el esquema de la dirección de una
organización es un primer paso para gobernar de una manera inteligente.
Nunca
es tarde para poner orden en el conjunto de órganos, cargos, puestos de
trabajo que hay en la actualidad. Ojalá que se haga pronto en el Ayuntamiento de Madrid, es necesario para que el fomento de la práctica del deporte, en la que tan buenos resultados se
han obtenido, siga con perspectivas de futuro.









